sábado, 8 de agosto de 2009

Ci Xi: la nueva emperatriz y el mando de los bóxers

En el año 1889, Ci Xi se traslada al Palacio de Verano, dado que debió entregar su regencia absoluta al sucesor del trono, a un Guangxu ya crecido, y previamente casado con la sobrina de la emperatriz. Esta unión no fue por motivos conservadores, sino por el simple hecho de que la niña era nada más ni nada menos que una espía a sueldo de Ci Xi.

Imagen willgoto

El gobierno de Guangxu fue más que decepcionante para el país: la derrota contra Japón marco una profunda herida en el orgullo de la vieja emperatriz. Paralelo a estos acontecimientos, comienza a surgir un movimiento radical, con fines contrarios a las políticas conservadoras de la vieja emperatriz. La figura más destacada de este movimiento, fue Kang Youwei, personaje que se unió junto al joven emperador para lanzar una nueva política reformadora, impulsando la modernización de China, llamándose los cien días reformadores.

Estos hechos generaron en Ci Xi una ira incomparable, obligándola a tomar medidas drásticas sobre el asunto: la decapitación de los miembros de la reforma (menos a Kang Youwei que pudo escapar a Japón), y la internación de Guangxu dentro de la Ciudad Prohibida, declarado por la misma como débil mental. Ci Xi era nuevamente, la emperatriz de China.

El retorno al poder fue caracterizado por la paralización de las medidas de reforma, pero secretamente, amparaba una sociedad escondida llamada Ki´uan fei (Puño de Justicia y de concordia), más conocida en occidente como los bóxers. Éstos eran encargados a combatir todo tipo de influencia extranjera, cumpliendo con la ideología xenófoba de Ci Xi.

Fue así como en junio del 1900 se produjo una gran masacre dirigida por los bóxers, bajo el mando de la emperatriz, conocida como los 55 días de Pekín. Durante este acontecimiento, muchos cristianos murieron, como también así cientos de personas extranjeros, incluyendo al representante de Alemania. Luego de 55 días de brutales ejecuciones, un cuerpo expedicionario expulsó a los bóxers, llevando la calma otra vez.

En cuanto a Guangxu y Ci Xi, sobrevivieron a la intervención, dado que, disfrazados de campesinos, lograron escapar hacia el oeste. Dos años después, Ci Xi vuelve a Pekín, pero con una imagen sumamente impopular. Sus medidas tomadas fueron diferentes, debilitando el poder a los manchúes, y aceptando paulatinamente la inminente apertura de China a la sociedad occidental. En 1908 dispuso su sucesión: Puyi, hijo del hermano menor de Guangxu, quien aseguraría la regencia. El 14 de noviembre del mismo año muere Guangxu. Un día después, la vieja emperatriz, Ci Xi. De allí en más, China cambió su rumbo por completo.
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Fuente: Sobrehistoria.com

Gra

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