jueves 29 de diciembre de 2011

Cuando Sarmiento mató a Vicente López

Sucedió en 1893. Quien años después sería gobernador de San Juan, el coronel Carlos Sarmiento, mató en un duelo al nieto del autor del Himno Nacional. Lucio Vicente López había promovido una causa contra Sarmiento por la compra de unas tierras en Buenos Aires. Y como era común entre las élites de esa época, más allá de los trámites judiciales, la cuestión de honor se resolvió en un duelo a muerte.

Desde fines del siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX, los miembros de la elite política y social argentina se batían a duelo con frecuencia.
Tan extendida estaba la práctica del insulto y del duelo que era raro encontrar una personalidad pública, un parlamentario, un hombre de letras o un acaudalado, que no se hubiera visto involucrado por lo menos una vez en las denominadas “cuestiones de honor”.

Pero el duelo en particular del que nos vamos a referir tuvo características muy especiales. Los motivos fueron varios.

1) Porque a diferencia con otros duelos que terminaban “a la primera sangre”, este culminó con la muerte de uno de los protagonistas.
2) Porque el muerto era nada menos que el nieto del autor del Himno Nacional Argentino, hijo de un historiador destacado y él mismo un escritor y hombre público de gran prestigio.
3) Porque el matador era un coronel del Ejército que años después sería gobernador electo de San Juan y jefe de un partido político.

Todo sucedió en 1.893, cuando gobernaba el país Luis Saenz Peña. Aristóbulo del Valle, que trataba de salvar del incendio al presidente, designó a López interventor de la indómita provincia de Buenos Aires. Había que revisar ciertas ventas de tierras públicas, concesiones de ferrocarriles y gestiones bancarias poco claras. A los pocos días se denunció la venta de un campo que se destinaba al ensanche del ejido de Chabuco con un préstamo del Banco Hipotecario Nacional. Por ley, esos terrenos debían ser subdivididos, no adjudicados en un solo lote a persona alguna. Sin embargo, los había comprado el coronel Carlos Sarmiento, secretario privado del ministro de Guerra, Luís María Campos.
López promovió una acusación criminal. La cuestión Sarmiento y las tierras de Chacabuco ganó las primeras planas. El coronel Sarmiento fue detenido durante tres meses en el departamento de policía provincial. Pero una oportuna sentencia lo absolvió de los entuertos hipotecarios y ordenó su libertad. Los amigos del coronel lo homenajean con una cena en el restaurante “Flobet” de La Plata, donde vitupera al doctor López. A continuación López publica una carta acusadora en “La Prensa”. Ya no era interventor de la provincia. Pensó que le correspondía retar a duelo a su ofensor. Eso hizo.
Carlos Sarmiento
López recoge el guante enviando a sus padrinos Francisco Beazley y el general Lucio V. Mansilla, todos ellos miembros del Club del Progreso. El coronel Sarmiento hizo lo propio con el contralmirante Daniel Soler y el general Francisco Bosch. Los padrinos no solo tenían la misión de fijar las armas y las reglas, sino de determinar las intenciones finales. Muchísimos duelos fueron solo convenciones donde dos disparos al aire lavaban el honor mancillado. Otros eran a primera sangre, cuando una incisión en la piel enemiga era suficiente para detener el lance. Pocos duelos en la historia argentina fueron a muerte. Este fue uno de ellos.

Los padrinos de ambos contendientes concluyeron que el duelo no era necesario. Ni siquiera era menester que se hicieran los dos disparos convencionales al aire. Ni a primera sangre, ni nada. Pero, quién sabe cómo, se convino un duelo a muerte. La noticia del duelo conmovió a Buenos Aires. El 28 de diciembre cerca del mediodía los carruajes conduciendo a los protagonistas, familiares y algunos curiosos, se detuvieron cerca del Hipódromo de Belgrano (Hoy Avenida Luis Maria Campos). Allí los padrinos se reunieron en un último intento de parar esta locura. Hubo murmullos, idas y venidas, cabezas gachas y una negativa. Los doctores Padilla y Decaud, vestidos de negro, se miraban circunspectos. El general Bosch medía los doce pasos reglamentarios. Mansilla y Soler revisaban las pistolas Arzon elegidas para esta circunstancia. Eran las 11:10 de la mañana.

Sarmiento y López se midieron a la distancia. Era la primera vez que se veían cara a cara. Se escucharon los dos primeros disparos y los contrincantes quedaron ilesos. Ahí podría haber terminado todo. Pero el duelo era a muerte. Se volvieron a cargar las pistolas. Nuevamente la cuenta regresiva. Resonaron los disparos y se vió a López caer tomándose el abdomen. El balazo le atravesó el bazo y el hígado. En la madrugada del 29 de diciembre de 1894, el autor de La Gran Aldea murió en su casa de Callao 1852.

El coronel Sarmiento fue juzgado por un magistrado llamado Navarro y el fiscal Astigueta. El laudo judicial decía así:
1) El duelo verificado entre los señores Dr. Lucio Vicente López y coronel Sarmiento ha sido llevado a cabo sin la condición expresa de que debía efectuarse a muerte, lo que exime al procesado de las responsabilidades determinadas en el artículo 117 del código Penal, por cuanto para la aplicación del citado articulo sería menester la condición expresa mencionada
2) Que por el contrario de los términos del acta resulta que el propósito de los padrinos ha sido disminuir las probabilidades de un desenlace fatal , pues figura en el citado documento una cláusula clara y terminante que estatuye que solo se cambiarían dos balas entre los combatientes.
Vicente López
3) Que el hecho de haber tenido el lance el resultado de que instruye el presente sumario, no da ni puede dar lugar a presumir que el propósito de los padrinos ha sido concertar un duelo a muerte.
Los inculpados se presentaron al Juez y en el término de cuatro horas quedaron todos en libertad, incluso el mismo coronel Sarmiento.
Sarmiento, como ninguno de los que participaron en el duelo, sufrió sanción alguna. Su vida siguió dentro del ejército donde siempre fue valorado como un eficaz artillero y topógrafo. En 1905 abandonó el servicio activo y tuvo participación en la política provincial. Fue el jefe del Partido Popular y en 1907 encabezó una revolución en San Juan en la que derrocó al Gobernador Godoy. Fue gobernador de la provincia desde 1908 a 1911. Posteriormente se radicó en Zarate de donde fue intendente. Dejó de existir en esa ciudad a los 54 años en 1915.
En el cementerio de la Recoleta una escultura del francés Jean Alexander Falguière recuerda a Lucio Vicente López sobre un sarcófago de mármol. Tenía 44 años cuando murió.

Fuente: sanjuanalmundo.com

sábado 5 de noviembre de 2011

Gutenberg: la primera revolución informática

En la ciudad alemana de Maguncia, en la ribera oeste del río Rin, fue encontrado muerto, en febrero de 1468, un personaje desconocido. Durante algunos años este anciano indigente y medio ciego recibió una asignación de ropas, granos y vino del gobernador local que tenía su sede justo al otro lado del Rin, en Wiesbaden. Muy pocas personas recordaban quén era o lo que había logrado. Se llamaba Johannes Gutenberg y era el padre de la imprenta moderna.

Johannes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg nació en el seno de una familia patricia de Maguncia, tranformándose en orfebre y trabajador del metal. Más tarde se hizo miembro del gremio de los orfebres de Estrasburgo, que era entonces una ciudad del Imperio Alemán. Allí fue donde comenzó a trabajar en un sueño extraño y muy costoso, que lo obsesionaba: encontrar un método para imprimir los manuscritos medievales que los monjes hacían cuidadosamente a mano, sin abandonar su sublime diseño ornamental.

Después de veinte años de intentos, Gutenberg había logrado diseñar varias innovaciones que le permitieron lograr su sueño de producción en masa: los tipos de impresión móviles, la prensa de impresión eficiente (supuestamente inspirada en la observación de cómo trabajaba una prensa para vinos), la tinta para impresión en base de aceite, y el uso del papel barato. Estas técnicas eran desconocidas en las imprentas existentes de Europa, y escasamente utilizadas en China, mientras que no fueron reemplazadas sino hasta el siglo XIX.


En 1455, Gutenberg produjo su primer libro impreso. Como no podía ser de otra manera, se trataba de una copia de la Biblia hermosamente ilustrada, y fue una edición de 200 ejemplares. Como puede verse en la imagen del Libro del Génesis perteneciente a la tirada de Gutenberg, la copia impresa a simple vista no presenta diferencia alguna con los manuscritos iluminados de la época.

Sin embargo, para esa época Gutenberg mantenía importantes deudas con su socio en la empresa, Johann Fust, quien había invertido en la aventura y estaba impaciente por obtener las ganancias. Fust llevó a Gutenberg a los tribunales y ganó su demanda, obteniendo el control de todo el equipo impresor de Gutenberg, incluyendo los tipos de la famosa Biblia de 42 líneas o Mazarinos.

Así Gutenberg enfrentó la ruina financiera. Sin embargo, para el año 1500, 250 ciudades europeas ya contaban con imprentas. La genialidad de Gutenberg logró alterar el curso de la historia y sentó las bases para la primera revolución a gran escala de la información.




Fuentes: historiasobrehistoria.com

■Egan, V.: Encyclopedia of t he World Geography, Rd Press, Australia, 1994

■The British Library: Gutenberg Bible

viernes 21 de octubre de 2011

El Imperio de los hunos

A principios del siglo V , los hunos, dirigidos por Rua, formaron un imperio que se extendió desde el Caucáso al Elba, gracias a la rápidez con que sus caballos les permitían desplazarse.Bleda y Atila, hijos de Rua, fueron sus sucesores. Bleda murió asesinado y Atila, "el acote de Dios" ensanchó sus dominios por la zona de los Balcanes (447).


Bizancio compró la paz aumentando el tributo que ya pagaba a los hunos. En 451, Atila cruzó el Rin y asedió a Orleans. Los galoromanos, burgundios, alanos,sajones y armoriacos, conducidos por el general romano Aecio, le obligaron a levantar el asedio y le vencieron en la batalla de los Campos Mauriacos, cerca de Troyes.



Al año siguiente, Atila entró a saco en el norte de Italia y llegó hasta Roma, que consiguió salvarse gracias a la intervención del Papa León I y la promesa de un tributo.Poco después murió Atila y el imperio,privado de su autoridad, se deshizo.Los hunos dejaron de ser un peligro para Europa  y se replegaron hacia las estepas del sur de Rusia.

Fuente: sobrehistoria.com

sábado 8 de octubre de 2011

La ciencia en la Mesopotamia

Los hombres de la Mesopotamia antigua desarrollaron verdaderamente una matemática y una astronomía, constituyeron una medicina auténtica y supieron elaborar un pensamiento que merece el nombre de ciencia.


 
El comienzo de la civilización mesopotámica se remonta al año 4.000 a. C. A mediados del III milenio ya sabían utilizar los metales, y su civilización fue respetada, cuando no admirada, por Egipto y Grecia.


Muchas veces los historiadores vacilan en considerar como científicas las obras de compilación en la que los mesopotámicos acumularon numerosos conocimientos, tales como las listas de minerales o de vegetales, que apenas podrían ser consideradas como una primera etapa en la formación de las ciencias naturales.

Pero al menos en tres aspectos los mesopotámicos superaron el nivel de los conocimientos elementales y prácticos de la vida cotidiana, acercando a una sistematización de los conocimientos propia de las ciencia.

La astronomía

Los mesopotámicos son considerados como los fundadores de la astronomía.

Los hombres de Mesopotamia observaron el movimiento de los planetas y comprobaron que se encontraban siempre en una franja relativamente estrecha del cielo, que nosotros conocemos como la eclíptica.

Ellos fueron los que la dividieron esa franja del cielo en 12 regiones o signos: los signos del Zodíaco (que hoy dividimos en 13), cada uno de diferentes dimensiones y formas.



Además, observando el cielo, elaboraron numerosos catálogos celestes, donde figuraban las estrellas con sus distancias relativas.


Pero fue para obtener una determinación y medida del tiempo que se realizaron poco a poco observaciones más importantes basadas en los movimientos de la Luna y de los planetas.

Relacionaron el calendario lunar con sus fases y ciclos con el curso de las estaciones, regulado según el curso del Sol, la determinación del eclíptica (es decir, la órbita aparente del Sol).

Así, consiguieron determinar la duración del año solar con cuatro minutos de diferencia; es decir, el tiempo necesario para que el Sol (su movimiento aparente) se desplace siguiendo la eclíptica y vuelva a un punto dado.

Los mesopotámicos establecieron también una relación exacta entre los eclipses de Luna y sabían que estos pertenecían a un sistema cuya periodicidad era aproximadamente de 18 años. Además, calculaban las posiciones de Mercurio para todas las épocas, fuesen o no visibles sus “apariciones”.

Representaron a la Tierra como un disco que tenía un gran macizo montañoso en el centro. Alrededor de la Tierra había un océano, rodeado en el exterior por un sistema de montañas que sostenían la bóveda celeste.

Las matemáticas


De los sumerios, lo mesopotámicos conservaron un sistema de numeración a la vez sexagesimal y decimal. Utilizaban un sistema numérico pasado en el 60, con un signo que correspondía al cero, y podían calcular con bastante exactitud la superficie de los círculos y de los triángulos.
                                 Numeración cuneiforme sexagesimal de Mesopotamia (Wiimedia Commons )


La utilización del número 0 habla de un importante desarrollo en la matemática abstracta, algo que no todas las civilizaciones antiguas conocieron.


Su notación numérica era bastante flexible, porque las cifras que figuraba en el interior de un mismo número podían tomar valor según su posición.

Por métodos muy empíricos habían logrado confeccionar extensas tablas que debían permitir la solución de operaciones hoy en día muy simplificadas, como las multiplicaciones y las divisiones, las elevaciones al cuadrado y al cubo, o hacer conversiones según las unidades de medida empleadas. Incluso podrían desarrollar ecuaciones de segundo grado.

La medicina


Los juicios establecidos sobre el valor de la medicina mesopotámica muchas veces están determinados por el hecho de que esta disciplina se confundiera a veces con las técnicas y las prácticas de la magia.

Según la tradición, toda enfermedad era un efecto de la voluntad divina de herir al pecador. Por eso, para saber de qué mal se trataba e identificar al dios que lo había producido, se recurría al médico, que expulsaba los demonios causantes de todo el mal.

Sin embargo, pocas enfermedades eran consideradas de este tipo o de origen sobrenatural (por ejemplo, los dolores de cabeza, las enfermedades nerviosas y las parálisis). Los médicos eran capaces de observar los síntomas de la mayoría de las restantes enfermedades, formular un diagnóstico, prever la evolución, y administrar una solución terapéutica en base a sustancias minerales disueltas o trituradas.

En estas disciplinas, las más desarrolladas por los mesopotámicos, los esfuerzos no se solían proponer más que resultados efectivos, sin formular principios demasiado abstractos.



Cualesquiera que fueran los fenómenos que podían preocupar al hombre mesopotámico, siempre estaba convencido de que los dioses se manifestaban a través de esas apariencias.


Para él, la verdadera ciencia estaba integrada por enormes complicaciones adivinatorias que establecían las correspondencias entre la voluntad divina y su expresión simbólica en el mundo de los hombres.

Fuente: sobrehistoria.com
GRA

domingo 11 de septiembre de 2011

Alguna anécdota sobre Sarmiento

En 1830 Sarmiento fue soldado en las tropas unitarias al mando del Coronel Insalecio Chenaut quien se opuso a otorgarle un ascenso. Ya presidente de la República se volvió a cruzar con su ex-superior y le dijo: -Oh mi coronel Chenaut ¿Se acuerda que usted me negó un ascenso a capitán? –Pero señor presidente, usted era muy joven. –¡Confiese que cometió una injusticia! -¡Señor! –Pues me las pagará. A los pocos días Sarmiento "se vengó" pidiendole al Senado el ascenso del Coronel al grado de general.

En 1831, con sólo veinte años Sarmiento debió partir hacia Chile por no compartir las ideas de Rosas. Durante su exilio ejerció los más diversos oficios: escenógrafo, minero, mozo, periodista... También trabajó en una chacra cuyo dueño comentó una vez: -Tengo un capataz loco que se pasa horas leyendo en voz alta entre los árboles. Cuando se le pregunta qué lee, dice que está estudiando para ser presidente de la Argentina.

En 1845 Sarmiento publicó Facundo, su libro más famoso, en Chile en plena época de Rosas. Hizo entrar decenas ejemplares a través de un paquete despachado por su amigo el Dr. Amán Rawson. El paquete fue rociado con Azafétida un medicamento de olor nauseabundo y acompañado con una carta en la que decía que contenía medicamentos contra la coqueluche. Ningún empleado de correo se atrevió a abrirlo y así comenzaron a circular los primeros ejemplares de Facundo en nuestro país.

En 1846, mientras cumplía misiones diplomáticas en los EE.UU., Sarmiento conoció a la educadora Mary Mann, con quien mantuvo uno estrecha amistad. Su marido Horace Mann, tradujo el Facundo al inglés. Mary colaboró con Sarmiento convocando a maestras norteamericanas para que vengan a aplicar sus novedosos métodos a nuestro país. Las maestras se trasladaron a diferentes puntos del país, aprendieron rápidamente el idioma y contribuyeron notablemente en la formación de maestros y profesores argentinos. Entre otras llegaron: Theodora Gay de Schlosser, Mary Elizabeth Conway, Sara Boyd de Jacson Camp, Clara Allyn de Bemitz y Serena Frances Wood.

A mediados de 1846 Sarmiento, de viaje por Europa, visitó en Grand Bourg (Francia) a José de San Martín. Pasaron juntos toda un a tarde conversando sobre las campañas libertadoras y la situación del país de por aquel entonces.

En 1856 Sarmiento era Inspector general de escuelas llegó a un establecimiento y comprobó que los alumnos eran buenos en geografía, historia y matemáticas pero flojos en gramática y se lo hizo saber al maestro. Este asombrado le dijo, no creo que sean importantes los signos de puntuación. –Que no! Le daré un ejemplo. Tomó una tiza y escribió en el pizarrón: "El maestro dice, el inspector es un ignorante". -Yo nunca diría eso de usted, señor Sarmiento. –Pues yo si, dijo tomando una tiza y cambiando de lugar la coma. La frase quedó así: "El maestro, dice el inspector, es un ignorante."

En 1862, siendo gobernador de San Juan ordenó la construcción de una escuela en terrenos de la iglesia. Un sacerdote lo acusó en su sermón de tener cola por ser hijo del diablo. Pocos días después Sarmiento se lo cruzó por la calle y le dijo llevándose las manos a las nalgas: -"Toque padre. Compruebe que tengo rabo, así podrá predicar su sermón con fundamento."

En 1869 el presidente sarmiento ordenó concretar el primer censo nacional. Los argentinos eran por entonces 1.836.490, de los cuales el 31% habitaba en la provincia de Buenos Aires y el 71% era analfabeto. Según el censo, el 5% eran indígenas y el 8% europeos. El 75% de las familias vivía en la pobreza, en ranchos de barro y paja. Los profesionales sólo representaban el 1% de la población. La población era escasa , estaba mal educada y como la riqueza estaba mal distribuida. Sarmiento fomentó la llegada al país de inmigrantes ingleses y de la Europa del Norte y desalentó la de los de la Europa del Sur.

Desde el gobierno Sarmiento intentó concretar proyectos renovadores como la fundación de colonias de pequeños agricultores en Chivilcoy y Mercedes. La experiencia funcionó bien, pero cuando intentó extenderla se encontró con la cerrada oposición de los terratenientes porteños.

"Quieren que el gobierno, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna a los Anchorena, a los Unzué, a los Pereyra, a los Luros, a los Drugan, a los Cano, a los Leloir, a los Pelero y a todos los millonarios que posan mirando como paren las vacas."

El 22 de agosto de 1873, siendo presidente, Sarmiento sufrió un atentado mientras se dirigía hacía la casa de Vélez Sarsfield. Cuando pasaba por las actual esquina de Corrientes y Maipú, una explosión sacudió su coche. Don Domingo no escuchó nada porque ya padecía una profunda sordera. Los autores fueron dos anarquistas italianos, los hermanos Francisco y Pedro Guerri que confesaron que fueron contratados por hombres de López Jordán. El atentado falló porque a Francisco Guerri se le reventó el trabuco (especie de pistola) en la mano. Sarmiento salió ileso del atentado y se enteró porque se lo contaron después.

Cuenta el historiador Manuel Gálvez que el presidente Sarmiento, acompañado por su comitiva visitó Federación (Entre Ríos). Federación era algo así como la capital de los dominios del coronel Gurumbá, un indio puro. El coronel, al frente de sus soldados a caballo, sale a recibir al presidente. Guarumba se apea y presenta sus respetos al Primer Magistrado. Sarmiento le había enviado a Gurumba algunos de sus libros. Al verlo, le preguntó a Guarumba si los recibió y si los había leído, y, bromeando, el cacique le contestó que los recibió y que como eran de distintos tamaños, los hizo cortar para que cupiesen en su alacena. A lo que Sarmiento le contestó: "Civilización, hasta aquí, y barbarie de tu lado."

A Sarmiento le gustaba tratar a sus adversarios con ironía. En ocasión de discutirse en el Senado la aprobación del presupuesto para la construcción de un ferrocarril, los senadores consideraron excesiva la suma de 800.000 pesos fuertes y demasiado generosa la garantía del 7% de ganancia. No he de morirme sin ver empleados en ferrocarriles en este país ¡No digo 800.000 sino 800 millones de pesos!"

Como los senadores se empezaron a reír, Sarmiento pidió que las risas constaran en las actas "Porque necesito que las generaciones venideras sepan que para ayudar al progreso de mi país, he debido adquirir inquebrantable confianza en su provenir. Necesito que consten esas risas, para que se sepa con qué clase de necios he tenido que lidiar.".

A poco de finalizar la presidencia de sarmiento comenzaron a instalarse los primeros frigoríficos. Así ironizaba una revista de la época la novedad: "Yo me quedo asombrado cuando pienso en todas las ventajas que se pueden sacar del invento del frigorífico. Las mujeres podrán construir cada una en su casa un retrete frigorífico, sea sencillo o sea adornado como un elegante tocador, y si tienen la constancia de no salir de él, sino para ir a las tiendas, recibir visitar y comer, conservarán una juventud eterna, y a los 80 parecerán mozas de 25 años. El sistema frigorífico aplicado a la política, producirá también efectos benéficos; las revoluciones serán más raras, si encierran a los autores de revoluciones en calabozos frigoríficos, porque la baja temperatura de su prisión calmará sin duda su ardor revolucionario."

"El Mosquito, periódico semanal independiente satírico, burlesco y de caricatura", director Enrique Stein, año XIV, Nro. 730, domingo 13 de diciembre de 1876

Sarmiento desarrolló durante prácticamente toda su vida la carrera militar. Desde su incorporación en 1827 al ejército del General Paz con el grado de teniente, participó en numerosos combates de nuestras guerras civiles. En 1851 se incorporó al ejército de Urquiza, ya como Teniente Coronel. Durante la campaña contra el Chacho, en 1863 es ascendido a Coronel. Siempre le gustaron los uniformes y así se lo decía en una carta a Mitre: "Usted sabe que doy valor a estas bagatelas y necesito terner mi cuartel general, donde están mis compañeros y amigos; y en cuanto a grados y servicios, creo que valgo lo mismo que los más ineptos que ostentan iguales."

Como presidente, Sarmiento solía visitar sorpresivamente los hospitales para ver cómo funcionaban y cómo atendían a la gente. Un día, visitando el hospital psiquiátrico notó que un grupo de internados charlaban en el patio. Se acercó a ellos y le dijo: "¡Bienvenido! Yo sabía que el loco Sarmiento iba a terminar entre nosotros!"

En un debate parlamentario un diputado estanciero acusó a Sarmiento de ser pobre y que si se lo ponía patas para arriba no se le caería un sólo peso. Don Domingo le respondió: "Puede ser, pero a usted lo pongan como lo pongan nunca se le caerá una idea inteligente." "Yo estoy hace tiempo reñido con las oligarquías, las aristocracias, la gente "decente" a cuyo numero y corporación tengo el honor de pertenecer, salvo que no tengo estancias."

Desde las páginas de "El Censor" se opuso a las concesiones excesivas a los ferrocarriles ingleses: "En los Estados Unidos son frecuentes las concesiones de terrenos a lo largo de los ferrocarriles; pero se hacen en lotes alternados, promediando entre los concedidos uno de igual extensión que retiene el propietario original. De este modo se consigue que no se entregue para siempre el dominio del territorio atravesado por la línea a los que la explotan con todas sus ventajas y hacer valer el propio terreno tanto en lo futuro como valga el vecino concedido. Conceder también centenares de leguas porque hoy valen poco, pero que valdrán millones, es prodigar irreflexiblemente la fortuna."

Sarmiento, D.F. "Obras" Capítulo XXIX, páginas 61-62,Bs. As., Luz del Día, 1948
D.F. Sarmiento, El Censor, 9 de enero de 1886

En el invierno de 1888 se trasladó al clima cálido del Paraguay, desde allí le escribió a su amada Aurelia Vélez, la hija de Dalmacio Vélez Sarsfiled, autor del Código Civil: "Venga al Paraguay y juntemos nuestros desencantos para ver sonriendo pasar la vida. Venga, que no sabe la bella durmiente lo que se pierde de su príncipe encantado". Murió el 11 de septiembre de ese año, en Paraguay, como su hijo Dominguito. Pidió que sus restos fueran envueltos con las banderas de Argentina, Chile , Paraguay y Uruguay.

Siendo Sarmiento presidente, mantuvo un conflicto con la Sociedad de Beneficencia sobre cómo debía educarse a las mujeres de ese hospicio. La Sociedad se había encargado de educar a las huérfanas y Sarmiento estaba convencido de que debía incorporárselas a la enseñanza común. De esa manera, sostenía, podrían "crear madres directoras de la educación de sus hijos…" Pero las damas no querían saber nada y sostenían que "nadie mejor que nosotras para educar a esas pobres huérfanas". Sarmiento insistía:

"El mal está en que las eduquen ustedes, que no sabrán hacer de ellas sino señoritas con muchas artes de ornato, y para ganarse la vida, nada".

"Les inculcaremos moral y religión", replicaron las damas.

"Ahí está el error. La moral nace del trabajo; no se produce con rezos, sino con la educación y la aptitud para el trabajo. Van ustedes a crear sabandijas devotas…" No había caso.

Las damas argumentaron: "Vamos a hacer de ellas excelentes compañeras para la familia".

"Hagan maestras de escuela", propuso Sarmiento. Y prosiguió: "el medio de educar a los pueblos bien y barato, es hacerlo a través de la mujer…".

Hasta que una de las damas, fastidiada, exclamó: "¡Cosas de Sarmiento!". Y allí terminó la entrevista.

Fuente: varelaenred.com

lunes 29 de agosto de 2011

La muerte de Atahualpa

Hijo del emperador Huayna Cápac y de Túpac Paclla, princesa de Quito, Atahualpa fue favorecido por su padre, quien, poco antes de morir, en 1525, decidió dejarle el reino de Quito, la parte septentrional del Imperio Inca, en perjuicio de su hermanastro Huáscar, el heredero legítimo, al cual correspondió el reino de Cusco.

Aunque inicialmente las relaciones entre ambos reinos fueron pacíficas, la ambición de Atahualpa por ampliar sus dominios condujo al Imperio Inca a una larga y sangrienta guerra civil. En 1532, informado de la presencia de los españoles en el norte del Perú, Atahualpa intentó sin éxito pactar una tregua con su hermanastro. Huáscar salió al encuentro del ejército quiteño, pero fue vencido en la batalla de Cotabamba y apresado en las orillas del río Apurímac cuando se retiraba hacia Cusco. Posteriormente, Atahualpa ordenó asesinar a buena parte de los familiares y demás personas de confianza de su enemigo y trasladar al prisionero a su residencia, en la ciudad de Cajamarca. En ese momento, el emperador inca recibió la noticia de que se aproximaba un reducido grupo de gentes extrañas, razón por la que decidió aplazar su entrada triunfal en Cusco, la capital del imperio, hasta entrevistarse con los extranjeros.

 El 15 de noviembre de 1532, los conquistadores españoles llegaron a Cajamarca y Francisco Pizarro, su jefe, concertó una reunión con el soberano inca. Al día siguiente, Atahualpa entró en la gran plaza de la ciudad, con un séquito de unos tres o cuatro mil hombres prácticamente desarmados, para encontrarse con Pizarro, quien, con antelación, había emplazado de forma estratégica sus piezas de artillería y escondido parte de sus efectivos en las edificaciones que rodeaban el lugar. No fue Pizarro, sin embargo, sino el fraile Vicente de Valverde el que se adelantó para saludar al Inca y le exhortó a aceptar el cristianismo como religión verdadera y a someterse a la autoridad del rey Carlos I de España; Atahualpa, sorprendido e indignado ante la arrogancia de los extranjeros, se negó a ello y arrojó al suelo la Biblia que se le había ofrecido. Pizarro dio entonces la señal de ataque: los soldados procedieron a emboscar y disparar a discreción y la caballería cargó contra los desconcertados e indefensos indígenas.

Al cabo de media hora de matanza, varios centenares de incas yacían muertos en la plaza y su soberano era retenido como rehén por los españoles. A los pocos días, Atahualpa, temeroso de que sus captores pretendieran restablecer en el poder a Huáscar, ordenó desde su cautiverio el asesinato de su hermanastro.

Unos meses más tarde, Pizarro decidió acusar a Atahualpa de idolatría, fratricidio y traición; fue condenado a la muerte en la hoguera, pena que el Inca vio conmutada por la de garrote, al abrazar la fe católica antes de ser ejecutado, el 29 de agosto de 1533. La noticia de su muerte dispersó a los ejércitos incas que rodeaban Cajamarca, lo cual facilitó la conquista del imperio y la ocupación sin apenas resistencia de Cusco por los españoles, en el mes de noviembre de 1533.

Fuente: biográfica.info.com

martes 23 de agosto de 2011

La lengua: arma de los imperios

Ricardo Soca
El inglés es considerado hoy la principal lengua universal, tanto por la cantidad de sus hablantes como por la variedad de ámbitos en que se emplea. El idioma de Shakespeare se ha convertido en la lengua franca del planeta, tras desplazar al francés en la diplomacia y tornarse el idioma más importante en los foros internacionales. Es lo que ha ocurrido siempre en la historia con las lenguas de los imperios; como sucedió con el idioma de Atenas en la Grecia de Pericles y con el castellano en la Conquista y el Coloniaje, por citar apenas un par de ejemplos.

La lengua como instrumento de dominación

Cuando la antigua Roma empezaba a expandirse, antes de convertirse en un imperio, la clase dominante, el patriciado, vio claramente que una de las estrategias para mantenerse en el poder era adquirir los recursos del «bien hablar», es decir, dominar la lengua culta que los distinguiera de los plebeyos y aprender el misterioso arte de la retórica, desarrollado por los griegos que permitía dominar multitudes con el discurso.

Por aquella época —estamos en el inicio del siglo I a. de C.— muchos gramáticos y retóricos griegos empezaron a desembarcar en la Península Itálica para ponerse al servicio de la clase dominante romana, ávida de conocer la retórica, un arte griego que ostentaba la fama de ser la ciencia del habla y el arte de convencer.

Los patricios romanos sabían que para mantenerse en el poder deberían dominar la técnica del discurso profesional, el que permite arrebatar las masas y llevarlas al éxtasis; creían que con ese fin necesitaban manejar con soltura los secretos del estilo y conocer en profundidad las reglas de la gramática. Eran algunos de los secretos mejor guardados del poder. En efecto, los patricios habían comprendido que deberían atesorar celosamente para sí los misterios de la lengua porque, si estos caían en manos del pueblo, sería un resorte de poder que perderían.

A comienzos del siglo I antes de Cristo, llegó a Roma el retórico y gramático Lucius Voltacilius Plotius Gallus, quien fundó una escuela de retórica al servicio de los que pudieran pagarle. Durante algún tiempo, este especialista de la palabra vivió a cuerpo de rey costa de ricos plebeyos enriquecidos que querían ofrecer una formación aristocrática a sus hijos. Pero finalmente un edicto impulsado por los aristócratas le prohibió seguir enseñando y lo obligó a cerrar la escuela. Es uno de los testimonios más antiguos que tenemos de cómo el dominio de la lengua y el poder de la elocuencia ha sido una propiedad de las clases dominantes en todas las sociedades basadas en la explotación del hombre por el hombre.

El idioma español y el poder

Mil años después de la caída del imperio romano, en agosto de 1492, cuando Cristóbal Colón estaba en el medio del Atlántico en su primer viaje hacia el Nuevo Mundo, el filólogo andaluz Antonio de Nebrija le entregó a Isabel la Católica la primera gramática del español, con la sabia advertencia de que «siempre la lengua fue compañera del imperio y, de tal manera lo siguió, que juntos crecieron florecieron y cayeron«.

Nebrija estaba hablando del imperio romano y del latín, la lengua que se extendió por casi toda Europa y el norte de África y se derrumbó con la caída de Roma, pero tanto él como la soberana ya intuían que España estaba al borde de emprender una aventura de conquista, de dominación y opresión de otros pueblos. Tenían por delante una era de explotación de tierras, gentes y riquezas como o se veía desde el tiempo de los Césares. En pocos años, los Reyes Católicos y sus sucesores crearon uno de los mayores imperios de la Historia, aniquilaron civilizaciones milenarias e impusieron a sangre y fuego la lengua de Castilla a los pueblos originarios, muchos de los cuales olvidaron incluso el habla de sus antepasados.

Dos siglos más tarde, el rey Felipe V y su corte comprendieron que la gramática de Nebrija no era suficiente: la lengua de Castilla amenazaba con disgregarse al ser hablada en tierras tan extensas de otro continente. Surgían variantes dialectales que se desarrollaban en la propia España y en las lejanas colonias, y que se distanciaban peligrosamente de la norma central. Era preciso crear una norma única, bajo el principio de autoridad, con la obligación de enseñarla en todas las escuelas de los territorios dominados por España.

Así, en 1713 el rey autorizó la creación de la Real Academia Española, con la misión de «cultivar y fijar la pureza y elegancia de la lengua castellana, desterrando todos los errores que, en sus vocablos, en sus modos de hablar o en la construcción ha introducido la ignorancia [...] y la demasiada libertad de innovar«. A partir de entonces, los cambios en la lengua quedarían sujetos a la decisión de una autoridad central en Madrid.

El imperio español había tomado así las riendas de una lengua que se tornaba universal y establecido una autoridad que gobernaba todos esos territorios y que era regida por la Corona.

Fuente: elcastellano.org