martes, 26 de junio de 2007

El "Chacho" Peñaloza

Hoy refrescamos nuestra memoria con Gotitas de Historia que hablan sobre la vida de uno de los caudillos más conocidos del país: Angel Vicente "el Chacho" Peñaloza.

Nació en 1796 en la pequeña aldea de Guaja, cerca de los pagos donde años antes había nacido Juan Facundo Quiroga. El Chacho, bisnieto de don Francisco Javier Mercado de Peñaloza, poblador de Los Llanos en el siglo XVII, recibió educación elemental al lado de su tío abuelo, el presbítero y doctor Angel Vicente Peñaloza, y siendo jovencito peleó al lado de Juan Facundo Quiroga, como soldado de las milicias riojanas.

En 1817 integra la caballería llanista que va con la expedición a Copiapó, acción bélica en la que se lucen los riojanos, quienes se hacen merecedores de la distinción que San Martín otorgó a los vencedores de Chacabuco.

A partir de 1820 el Chacho acompaña a Juan Facundo Quiroga en todas sus campañas, primero contra Gregorio Aráoz de la Madrid y después contra José María Paz. En la batalla de El Tala, librada el 27 de Octubre de 1826, el capitán Peñaloza resultó con una herida grave, de lanza, después de batirse con bravura. En La Tablada, el 22 de Junio de 1829, fue uno de los jefes de la caballería de Facundo que dieron doce cargas sucesivas sobre los cuadros de infantería de Paz arrebatándole las piezas de artillería.

En 1835, después de la muerte de Facundo, en combinación con el Gobernador sanjuanino Martín Yanzón, se levanto en armas con el propósito de derrocar al gobernador rosista de su provincia, Fernando Villafañe, pero fracasó. Y en 1840, cuando el general Tomás Brizuela, su amigo, asume la jefatura militar de la Liga del Norte contra Rosas, el Chacho fue de la partida y se distinguió excepcionalmente durante una campaña que resultó desastrosa para los unitarios, con los cuales se habían aliado tanto él como Brizuela. Tuvo que asilarse en Chile, después de Rodeo del Medio.

En Abril de 1842 pasó la cordillera y entró en La Rioja en nueva campaña contra las fuerzas rosistas. Se sostuvo, a lo largo de un año con las únicas fuerzas que él remontó, pero debió abandonar nuevamente el país y buscar refugio en Chile.

A principios de Marzo de 1844 y en Febrero de 1845 intentó nuevamente levantar su provincia contra el poder de Rosas, pero fracasó en ambos movimientos. En Mayo de 1845 decide volver a su patria, con la ayuda del gobernador de San Juan, su amigo Nazario Benavidez, con quien había hecho las campañas contra los unitarios, desde 1826 hasta 1831. Amparado por el jefe sanjuanino pudo radicarse en los Llanos y, en Febrero de 1848 encabezar un movimiento contra el Gobernador riojano Vicente Mota, para encumbrar en el gobierno a don Manuel Vicente Bustos.

Junto a Bustos, Peñaloza apoyó la gestión de Urquiza a partir del Acuerdo de San Nicolás, y después de 1854 se convirtió en firme puntal de la Confederación Argentina en el noroeste.

El 7 de Julio de 1855 fue ascendido a Coronel Mayor del ejército nacional, grado equivalente al Generalato. Y el 27 de Junio le 1861 el gobierno de la Confederación lo nombró comandante en jefe de la circunscripción militar del noroeste, que comprendía La Rioja y Catamarca.

Después de Pavón resistió en su provincia la ocupación dispuesta por el gobierno del general Mitre, en dos Sangrientas campañas, a lo largo de las cuales esperó vanamente un pronunciamiento de Urquiza, que no se produjo.

Muchas fueron las historias que se contaron sobre la vida del Chacho. Algunas son ciertas, otras corren por cuenta del imaginario popular.

Fermín Chavez, conocido historiador indica que, tanto el Chacho como Lopez Jordán, fueron víctimas del odio del Sarmiento hacia el Partido Federal y todo lo representado por él. La misma opinión tiene Pacho O'Donell. Sarmiento y Mitre, dice Chávez, manipularon la historia para mostrarnos como forajidos a aquellos líderes que representaban a las masas del interior, identificando a estas con la barbarie, en tanto el capital extranjero y sus agentes eran mostrados como representantes de la Civilización.

Esta zoncera, la mayor de todas según Jauretche, ha subsistido hasta nuestros días.

Los métodos de los “civilizadores” se muestran claramente en el asesinato del Chacho. Fue el 12 de Noviembre de 1863. Aquel hombre rubio, de ojos azules, que se había transformado en verdadero símbolo de la causa federal fue tomado por sorpresa. Habiéndose rendido, fue herido con un lanzazo en primer término, luego rematado con descargas de carabinas de varios soldados, un oficial hizo cortar una oreja del cadáver, luego le cortaron la cabeza que fue expuesta en la Plaza de Olta, el pueblo del Chacho. El asesino del Chacho Peñaloza, Pablo Irrazábal, fue premiado con un ascenso.

En el facón que el caudillo usaba puede leerse: "naides mas que naides, y menos que naides".


Escribe: Guillermo Reyna Allan